Wi-Fi en el cielo: cómo ha cambiado el entretenimiento a bordo
Inicio / Blog

Wi-Fi en el cielo: cómo ha cambiado el entretenimiento a bordo

Desde el primer internet comercial de Lufthansa hasta las plataformas de medios inalámbricas: cómo los aviones se han transformado en un espacio digital para los pasajeros.

Para un pasajero, el Wi-Fi en un avión generalmente significa la posibilidad de acceder a internet. Sin embargo, en la aviación moderna, la red inalámbrica resuelve dos tareas diferentes: proporciona conexión de la aeronave con el mundo exterior o permite el acceso a películas, música y servicios precargados en el servidor a bordo.

Uno de los hitos importantes en el desarrollo del internet a bordo fue el vuelo LH 452 de Lufthansa de Múnich a Los Ángeles el 17 de mayo de 2004. Los pasajeros tuvieron acceso a internet de alta velocidad a través del servicio Connexion by Boeing y el portal FlyNet. A bordo, se podía trabajar con correo electrónico, navegar por sitios web y conectarse a redes corporativas a través de VPN. El acceso completo para todo el vuelo costaba 29,95 dólares.

El mercado estadounidense tomó un camino diferente. En agosto de 2008, American Airlines lanzó el servicio Gogo de la compañía Aircell en aviones Boeing 767-200. En lugar de satélites, se utilizó la tecnología aire-tierra, o ATG: una antena en el avión transmitía la señal a estaciones terrestres. El internet estaba disponible después de alcanzar una altitud de 10 mil pies, y una sesión en vuelos de más de tres horas costaba 12,95 dólares.

Las dos tecnologías tenían diferentes ventajas. El sistema ATG era más económico y adecuado para rutas sobre territorios con una densa red de estaciones terrestres. La comunicación por satélite permitía mantener la conexión sobre océanos y áreas remotas donde no hay infraestructura terrestre. Hoy en día, las aerolíneas se están orientando cada vez más hacia soluciones satelitales de nueva generación: por ejemplo, Lufthansa Group planea equipar aproximadamente 850 aviones con internet de alta velocidad Starlink.

Sin embargo, el internet a bordo es solo una parte del servicio digital para el pasajero. La otra es el IFE, o in-flight entertainment, el sistema de entretenimiento durante el vuelo. Su historia comenzó mucho antes de la aparición del Wi-Fi: las proyecciones regulares de películas en vuelos comerciales aparecieron ya en la década de 1960, y las pantallas personales en los respaldos de los asientos, a finales de la década de 1980.

Estos sistemas integrados todavía son comunes en aviones de largo recorrido: el pasajero recibe una pantalla, un mapa de vuelo, películas, música y juegos directamente en su asiento. Sin embargo, el equipo aumenta el costo de instalación y mantenimiento, así como el peso de la cabina.

Una alternativa son los sistemas IFE inalámbricos. En 2011, Lufthansa Systems presentó BoardConnect, una solución en la que los pasajeros podían ver contenido en sus propios dispositivos a través de la red Wi-Fi interna del avión. Una diferencia importante de este modelo es que para ver una película no es necesario internet externo: el catálogo se almacena en un servidor dentro de la aeronave, y el smartphone o tablet del pasajero se utiliza como pantalla personal.

Este principio permite implementar un servicio multimedia incluso donde el internet satelital completo no es económicamente viable o técnicamente no está previsto. El pasajero se conecta a la red a bordo, abre el portal y accede a películas, series, música, juegos, contenido infantil e información sobre el vuelo.

Uno de los ejemplos de plataformas IFE inalámbricas modernas es Wi-Fly. El servicio proporciona a los pasajeros acceso a más de 200 unidades de contenido, incluyendo películas y series de los cines en línea rusos Okko, Premier y Wink, selecciones musicales, revistas, proyectos documentales y programas infantiles. Todo el contenido está disponible a través de la red Wi-Fi interna en los vuelos de las aerolíneas asociadas sin necesidad de conexión a internet global.

Los expertos señalan que el desarrollo de las tecnologías satelitales de nueva generación, incluyendo las constelaciones de satélites de órbita baja, permitirá en los próximos años mejorar significativamente la velocidad y la calidad de la conexión a bordo. Esto abre nuevas oportunidades tanto para el acceso a internet como para el desarrollo de servicios multimedia durante el vuelo.